jueves, 21 de junio de 2007

Mirando al futuro

¿Debe la salida de Caparrós dar por cerrado este proyecto? A tenor de lo vivido esta temporada y de la situación económica del club, no. Por tanto, antes de que empiece el baile de nombres, convendría analizar con calma lo que se quiere para la próxima temporada. Construyamos el edificio desde los cimientos.

Partiendo de la base de que continúa en vigor la actual filosofía del club, lo primero será buscar un entrenador que se amolde a ella. El técnico que llegue al Depor tendrá que tener claro lo que se va a encontrar, para que no se produzca un segundo caso Caparrós. Como el andaluz, no debe tener miedo a apostar por los jóvenes, pero debe ser alguien que se comprometa a liderar un proyecto a medio plazo.

El objetivo del nuevo técnico debe ser, en un plazo de dos-tres años, volver a situar al Depor entre los grandes de la Liga, al tiempo que se endereza la situación económica del club. Es una idea ambiciosa, pero realizable. Por tanto, se le debe dejar trabajar durante la primera temporada, en la que el resultado en la clasificación no debe ser tan importante como el lograr que se asiente el proyecto.

El entrenador que llegue a Riazor debe tener un estilo de juego definido. No puede ser un "alineador", perfil ideal para grandes plantillas, sino alguien que transmita su idea a los jugadores. No es tan importante el que sea un técnico ofensivo o defensivo, mediático o silencioso. La clave, es que tenga personalidad. Luego, una vez puestos a elegir, yo preferiría a alguien que apueste por un fútbol mejor del que ha ofrecido Caparrós, pero eso tampoco debería ser el criterio básico.

Una vez que se tenga al entrenador, es momento de diseñar junto a él la plantilla. La idea sería lograr un grupo con dos jugadores por puesto. Los fichajes deberían amoldarse a las necesidades de la plantilla y limitarse a cubrir los huecos que el entrenador considere oportunos, dejando siempre una o dos fichas para posibles "gangas" del mercado.

La idea sería seguir contratando jugadores jóvenes, que lleguen a un precio reducido y a los que, en el hipotético caso de una venta, se les pueda sacar un beneficio importante. Ahí, creo que es fundamental limitar cualquier tipo de cláusulas de recompra y otros beneficios para los conjuntos de origen. Por eso, es más conveniente optar incluso por una cesión con opción de compra posterior para el Deportivo, que por el caso inverso. Es decir, prefiero el modelo Estoyanoff al modelo Arizmendi, aunque en este caso haya salido peor.

Lo ideal sería lograr una plantilla de unos 23 jugadores para permitir oportunidades a los jugadores del filial.

La gestión de las salidas será casi tan importante como el acierto en los fichajes. Es momento, de una vez por todas, de reducir la plantilla y evitar los problemas que se repiten verano tras verano. Por la situación económica, será inevitable vender alguna pieza importante del equipo. Eso no debe ser un problema, siempre que el rendimiento económico sea satisfactorio para el club. En cuanto a los jugadores que no cuentan con ofertas importantes, habrá que buscar cesiones, en los casos que se crea que los futbolistas pueden revalorizarse, y rescisiones en los que no.

En defintivia, será importantísimo que la directiva se tome con calma la elección del entrenador y que la decisión se tome con la vista puesta en el medio plazo. Acertar con el técnico, darle confianza y desarrollar una política de fichajes con sentido puede devolver al Depor arriba mucho antes de lo que algunos creen.

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