Con la temporada finiquitada, es momento de hacer balance. ¿Qué esperaba del Depor allá por agosto, cuando arrancó la competición? Más o menos esto.Creo que, en líneas generales, los deportivistas deben estar satisfechos con la clasificación en Liga y con la andadura en Copa. El equipo no ha sufrido demasiados apuros y alcanzó la semifinal en el torneo del KO. Y, sin embargo, el regusto es amargo. Para mí también. ¿Por qué?
- El mal juego: la madre del cordero. Digámoslo ya: el Depor ha sido, francamente, uno de los equipos menos apetecibles para el espectador. La presión, la intensidad y el fútbol rápido que predicaba Joaquín Caparrós han aparecido con cuentagotas. El juego del Depor se ha basado, en la mayor parte de los partidos, en el balonazo arriba y en rezar a que cayese una falta o un córner. Esa apuesta, tan válida como cualquier otra, requiere disponer de las piezas adecuadas y el Depor no las tiene.
Para jugar "a la inglesa" son imprescindibles varias cosas: la primera, un delantero centro, algo de lo que ha carecido el equipo coruñés durante casi toda la temporada.
Segunda, un jugador a su lado que aproveche todo lo que el "9" genera. Caparrós sí ha dispuesto de ese futbolista, llámese Arizmendi, Riki o Adrián, pero apenas les ha permitido actuar como segundos puntas en un puñado de partidos que, curiosamente, fueron los de mejor juego y mejores resultados.
Tercera: un centro del campo que muerda al rival y busque aprovechar la segunda jugada. Algo, que sólo se ha visto en partidos contados, cuando la mayor parte de medios de la plantilla responden a este perfil.
En definitiva, que el Depor se ha quedado a medias. Ha juntado un poco de esto y un poco de aquello, y el resultado ha sido pobre. Como suele pasar en estos casos.
- Caparrós: la llegada del andaluz generó muchísima ilusión, tanto entre los deportivistas como entre los observadores imparciales. Parecía que Lendoiro apostaba por el perfil adecuado para renovar el equipo, sobre todo, con la apuesta por la juventud que se predicó el pasado verano. Finalmente, se marcha por voluntad propia. Mejor, así el club se ahorrá un indemnización que tendría que pagar para desprenderse del lastre en el que se ha convertido el técnico utrerano.
El propio Caparrós se ha encargado de echar por tierra todas las expectativas que generó. Principalmente, por su actitud, demostrada claramente con la famosa historia con el Osasuna. El entrenador no se ha sentido a gusto desde que llegó. Esperaba un club diferente y no supo amoldarse a la situación. Ese ha sido su principal error.
En lo técnico, este año lo ha probado casi todo. En ningún momento ha mostrado tener una idea clara de lo que quería y ha variado sistemas, alineaciones y filosofías: se ha jugado con dos delanteros, con media punta, Coloccini ha pasado por tres demarcaciones, Riki todavía no sabe si es extremo o delantero, De Guzmán pasó de la grada a titular y luego al banquillo, Verdú lo mismo... Ejemplos hay todos los que se quiera.
- Había equipo para más: he oído muchas veces eso de: "con este equipo..., bastante que nos hemos salvado". Disculpen, pero este equipo está plagado de internacionales, de jugadores de talento y de promesas a las que no se les ha permitido mostrar todas sus capacidades. A esta plantilla se le puede exigir mucho más. Algunos nombres: Andrade, Duscher, Coloccini, Capdevilla, Sergio, Riki... Había más equipo del que nos querían hacer creer.
- La falsa apuesta por los jóvenes: tengo que admitir que me ilusioné mucho cuando el verano pasado empezó a hablarse del "Baby-Depor" y poco a poco se iba renovando la plantilla. Entonces, me pareció la solución perfecta para la situación del club. Fichajes como los de Barragán, Arbeloa, Filipe, Rodri, Verdú, Cristian y demás contaron con todo mi apoyo y entusiasmo. Gente joven, con calidad y ganas de comerse el mundo iban a encontrar el escaparate perfecto junto a jugadores con experiencia, y Lendoiro iba a poder recomponer poco a poco la economía deportivista con ventas a buen precio y, al mismo tiempo, construir un equipo solvente. Mi gozo en un pozo. El equipo tipo, digamos Aouate-Colo-Andrade-Lopo-Capdevilla-Duscher-Sergio-Estoyanoff-Cristian-Riki-Arizmendi, tiene una edad media de unos 26 años y, sobre todo, bastante experiencia. Ni rastro de ese "Baby-Depor" que dio para tantos titulares.
- Los temas extradeportivos: entre el 1%, las denuncias de jugadores, las denuncias de clubes, los puños de Taborda, inversores, abogados... Ha habido de todo menos fútbol, que, recordemos, es de lo que va toda esta historia.
Para otro día, las cosas positivas de esta temporada y un repaso jugador por jugador.
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