En una temporada decepcionante siempre surgen chispas de esperanza, jugadores que sorprenden o simples sensaciones positivas que se encuentran tras mucho rebuscar.Si por algo ha destacado el Depor de este año ha sido por su capacidad defensiva. Con una cifra ridícula de goles a favor, la defensa ha salvado la papeleta. El buen funcionamiento viene por varias razones. La primera y más importante, que la retaguardia es la mejor línea del equipo. Coloccini-Lopo-Andrade- Capdevilla forman una zaga experta y de nivel internacional. Sin duda, una de las mejores de la Liga.
Sin embargo, sólo con eso no se puede explicar el gran rendimiento defensivo del equipo. Caparrós consiguió involucrar a todos sus futbolistas en las tareas de contención. Ha sido admirable ver a gente como Cristian o Arizmendi trabajar en la presión. Lástima que eso, quizá, no les ha permitido brillar demasiado ofensivamente.
En cuanto a nombres propios, la primera alegría la dio Arbeloa, que se asentó rápidamente en el once y mostró sus grandes condiciones. Su venta, discutible, fue la primera muestra de que el proyecto de compra de jóvenes y venta tras su revalorización puede funcionar. En la misma línea, Arizmendi dejó buenas actuaciones y unos cuantos euros en las arcas del club.
De Guzmán ha sido otro jugador que ha experimentado un importante crecimiento esta temporada, lo que debe situarle en una buena posición de salida de cara a la próxima campaña. Junto a eso, chispazos de Adrián, Iago, Barragán, Riki o Verdú, que han permitido entrever sus posibilidades.
Y quizás, lo mejor de todo para este proyecto: el más que posible ascenso del Fabril a la 2ªB. Si es que uno no se contenta porque no quiere...

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