domingo, 8 de julio de 2007

El no de Bolatti y los problemas del mediocentro

Bolatti dijo no. Muchos se alegraron y a otros les pareció una pena. De los que se quedaron satisfechos, bastantes argumentaban que el argentino cerraría las puertas del once a Julien De Guzmán. Sin embargo, el canadiense debe estar tirándose de los pelos.

Un jugador del perfil de Bolatti multiplicaba las opciones de De Guzmán de hacerse un futbolista importante en Riazor. Bobby, que ha cuajado una espectacular Copa de Oro, peleará la próxima temporada con Sergio por un sitio en el equipo titular. Muchos se equivocan cuando señalan al canadiense como el relevo de Duscher, como el mediocentro que ha de dar equilibrio al centro del campo coruñés.

Ese no es su perfil. De Guzmán no es un medio de posición, para entendernos, nunca será un Mauro Silva o un Makelele. Ese rol limita casi todas sus virtudes y deja al descubierto sus defectos tácticos. Si quiere buscar ejemplos para ser grande, deberá encontrarlos en futbolistas como Essien, Vieira, Gatusso o Yayá Touré.

De Guzmán es un futbolista con un despliegue físico espectacular, pero no guarda la posición. Él va a la presión como nadie, pero no tapa los huecos. De Guzmán tiene llegada y necesita libertad para sumarse al ataque. De Guzmán necesita a alguien que le cubra las espaldas. De Guzmán neceista a un Bolatti.
En el fútbol moderno, el doble pivote se ha generalizado de forma abrumadora y se ha convertido en un elemento clave para el éxito de los equipos. Además de la calidad de los jugadores que lo formen, resulta sustancial su complementariedad. Por eso Lotina ha insistido en el fichaje de un jugador del corte del nuevo futbolista del Oporto.

Habitualmente, un buen doble pivote necesita de un jugador que mantenga la posición, que tape huecos y que sepa incrustarse entre los centrales (llamémoslo mediocentro posicional). En esta especie, no ha habido nadie mejor que un tal Mauro Silva.

A su lado, debe figurar un volante que complemente sus labores, que se vaya hacia arriba y que dé juego al equipo.

Algunos ejemplos de esto:

Mauro Silva - Sergio
Albelda - Baraja
Gilberto Silva - Cesc



En todos estos casos se combina un medio posicional con grandes facultades defensivas, casi un tercer central, con otro volante mucho más creativo y ofensivo.

La principal variante a este modelo sería jugar con un medio posicional que tenga capacidad para generar el fútbol y acompañarlo de un jugador de despliegue físico, que le haga el trabajo sucio, pero que también sea capaz de sumarse al ataque al saber que tiene las espaldas protegidas por su compañero. Digamos, una pareja Xabi Alonso - Sissoko, en el Liverpool, o cuando han jugado Gago y Diarra en el Madrid.

Estas dos opciones dan equilibrio y es lo que buscan casi todos los entrenadores. Si Lotina va a apostar por Sergio como uno de los pilares del equipo (eso parece por sus declaraciones), bastará con que el Depor fiche a un especialista defensivo, pues el catalán (si está en su nivel) es un jugador capaz de crear mucho juego. Si, por el contrario, queremos que sea De Guzmán el que crezca dentro del once, es necesario encontrar un jugador que pueda llevar el timón del equipo. Por eso, y no por otra cosa, el perfil de Bolatti me parecía muy acertado. (Por cierto, me gusta que Lotina tenga las cosas tan claras como ha demostrado en cada comparecencia que ha hecho).

Esos modelos serían lo ideal. Luego, en función del equipo, también se dan variantes más extremas. La más rocosa que representaría un Emerson - Diarra (o el Duscher - De Guzmán de la pasada temporada), y la más vistosa (pero con problemas de equilibrio) de, por ejemplo, el Manchester United con Carrick - Scholes.

Del modelo que implante Lotina y de la calidad de los jugadores que lo formen, dependerá decisivamente el fútbol de Riazor esta temporada.

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